Si te cubriste, por deliberada mano, de muerte, si tu voluntad fue rehusar todas las mañanas del mundo, es inútil que palabras rechazadas re soliciten, predestinadas a imposibilidad y a derrota.Sólo nos queda entonces decir el deshonor de las rosa que no supieron demorarte, el oprobio del día que te permitió el balazo y el fin.¿Qué sabrá oponer nuestra voz a lo confirmado por la disolución, la lágrima, el mármol? Pero hay ternuras que por ninguna muerte son menos: las íntimas, indescifrables noticias que nos cuenta la música, la patria que condesciende a higueras y aljibe, la gravitación del amor, que nos justifica.Pienso en ellas y pienso también, amigo escondido, que tal vez a imagen de la predilección, obramos la muerte, que la supiste de campanas, niña y graciosa, hermana de tu aplicada letra de colegial, y que hubieras querido distraerte en ella como en un sueño.Si esto es verdad y si cuando el tiempo nos deja, nos queda un sedimento de eternidad, un gusto del mundo, entonces es ligera tu muerte, como los versos en que siempre estás esperándonos, entonces no profanarán tu tiniebla estas amistades que invocan. _________ Jorge Luis Borges Cuaderno de San Martín (1929)
// Centauro cuenta apenas con dos almas... con una os acaricia... y con la otra... os da coces bestiales... contrapuestas.
// Centauro ha el placer omnipotente... de proponerte su prosa confidente.
// Centauro ejerce profesión contra sí mismo... en algún círculo celestial de su lirismo.
// Centauro es apenas lo que puede... y nunca le asistió lo que más quiere.
// Centauro estruja siempre sus miserias... con la razón sostiene controversias.
// Centauro palpita el corazón de una certeza... la enorme fragilidad de su proeza.
// Centauro aprende diariamente... a querer no-hacer-sufrir-inútilmente.
// Centauro, para más dato... es muy complejo... paradójico es... asimétrica figura... prisionera en el espectro del espejo.
// Centauro no conoce su torpeza... y contempla con destreza tu belleza.
// Centauro no se arredra fácilmente... cabalgando va... al galope su tristeza:
« ¡ de lo posible a lo real nunca se sabe... que lo imposible puede ser... lo verdadero ! »